Una pintura del poeta William Blake ilustra la portada de esta antología. Se llama Enseña a esas almas a volar y sintetiza la intención del inventario que ahora ofrece Harold Bloom, el polémico profesor de Yale autor de El canon occidental.
«Mis hermanas mayores, cuando yo era pequeño —confiesa—, me llevaban a la biblioteca, y de ese modo transformaron mi vida. Al cabo de un tiempo encontré allí mi propio camino, y nací dos veces, transportado por la poesía y la prosa».
Con Kipling, Carroll y Poe, entre otros, Bloom invita a vencer el miedo de encarar al niño con los libros: «Un niño a solas con sus libros (…) utilizará una historia o un poema para crearse un compañero. Ese amigo invisible no es una fantasmagoría malsana, sino una mente que aprende a ejercitar todas sus facultades». La colección es un buen inicio para la formación literaria de niños y adultos.
Uno de los reclamos al presente trabajo —además de la arrogancia del título— es su parcialidad a favor de autores de talante inglés. El objetivo, cierto, es un lector de formación sajona. Pero la intención inicial de Bloom no prohibe a nadie tomar esta puerta para colarse a la literatura universal.
Victor Isolino Doval González