«Un bienvenido respiro después de tantos libros de dietas», así elogia Publishers Weekly el libro de una francesa que tras vivir en Estados Unidos y aumentar 10 kilos redescubrió porqué las francesas no engordan.
Más que genética, es un asunto cultural: mientras que las americanas asociamos la comida con el pecado y la culpa, las francesas comen pan, mantequilla y chocolate, beben vino y disfrutan cenas de tres o cuatro tiempos sin engordar ni poner en riesgo su salud.
De las diferencias entre el estilo de vida europeo y el americano, Mireille desprende una serie de trucs y recetas que desarrollan una actitud saludable hacia la comida y el ejercicio, al tiempo que hace hincapié en el placer de comer y disfrutar la vida sans problème (sin problemas).
Incluso los más escépticos reconocerán el encanto de un libro que homenajea los cinco sentidos, puesto que a los franceses los caracteriza «la manera en que disfrutan los placeres, la esencia del art de vivre (arte de vivir)» y aunque muchas veces los tachen de «burgueses», la realidad es que no tiene nada que ver con el estatus, sino con su idea de deleitarse y asumir la mesa como un lugar de encuentro. C´est la vie!
Alicia Ruisánchez
Alicia Ruisánchez